lunes, 4 de febrero de 2013

Constelaciones Familiares

*El hombre crece, florece y se renueva constantemente en el amor, o muere.

*Me alegro de que existas.

*R. Rilke
                                                                                                                                                     
Orden y Amor en la pareja:

Formar una verdadera pareja es un sueño que no muchos pueden alcanzar en esta época marcada por el individualismo y el vacio. ¿Por qué, a pesar de reiterados fracasos, permanecemos tras esa quimera? Porque la pareja es uno de los caminos hacia la plenitud del ser. Y no basta, como lo pregonan la literatura y el cine, con encontrar "un gran amor". El amor por sí solo no garantiza el desarrollo adecuado de ningún vínculo (quizás nuestra historia familia sea el ejemplo más acabado de esta afirmación). 
Como complemento, se requiere de un orden previo que permita que ese amor fluya, crezca y se desborde, colmando de felicidad al vínculo.
A lo largo de su extensa práctica. Hellinger fue descubriendo los órdenes del amor necesarios para que una relación de pareja se traduzca en la plenitud de sus miembros y del sistema que éstos formen. Si bien la multiplicidad de la vida es incontenible en determinadas leyes, es posible enunciar algunas bases para una relación feliz.

Somos más que dos:

Hombres y mujeres son un jeroglífico mutuo debido a sus marcadas diferencias, que los movilizan igual que a los polos opuestos. Cada uno posee una totalidad que le falta al otro: el hombre lo masculino y la mujer lo femenino. Cuando se encuentran, las carencias desaparecen.
¿Cuándo las mujeres poseen la fuerza de lo femenino y los hombres la de lo masculino? Cuando se encuentran unidos con su madre y/o padre, según corresponda, no sólo en cuanto a su género sino también a su rol. Esta es una fuerza que se transmite transgeneracionalmente. Sin embargo, esto que parece tan natural y tan sencillo, adquiere especial complejidad  a partir de la búsqueda de nuevos lugares por parte de hombres y mujeres desde la llamada "liberación femenina", en la década del cincuenta. Además, cuando dos personas intentan articular una pareja, no están solas. Ellas llevan impresas las huellas de sus padres y las de todo su linaje. La escena de la película del director Woody Allen lo muestra con humor: la pareja discute en la cama y sentados a cada lado están sus padres diciéndoles qué contestar.
¿Qué ocure cuando esa presencia de los que nos precedieron le quita tranquilidad a la pareja, ya sea por deudas del pasado no saldadas o porque no hemos podido tomar a nuestros padres?. Sobrevienen los conflictos, la pareja no logra alcanzar la paz y sin paz no hay plenitud "Muchos hombres y mujeres se encuentran atados a sus familias de origen por implicaciones transgeneracionales que suponen una carga para la relación de pareja " resalta Hellinger, que tiene una experiencia de 30 años en el trabajo terapéutico con parejas.
Todo pasado es insurrecto, sea mediato o inmediato y por eso las implicaciones también pueden proceder de vínculos anteriores. Esto sucede porque cuando un hombre y una mujer se unen en un Ser se producen efectos profundos en el alma: el vínculo se convierte en algo inquebrantable, independientemente de su voluntad. Por eso la intensidad de los enfrentamientos y la emergencia del dolor y de la culpa durante las separaciones. Si nos retiramos de un vínculo respetándolo y reconociéndolo quedamos liberados de posibles implicaciones; caso contrario, éstas obstruirán una nueva unión y muchas veces los hijos del nuevo sistema serán los que lleven la carga de los vínculos precedentes de sus padres. 

Respetar , aceptar y poder tomar:

¿Cuáles son las bases que nos permiten una relación de pareja lograda, plena? Quizás la más importante sea la del equilibrio entre el dar y el tomar, en todo sentido. En principio el tomar al otro con su familia, reconociendo el sistema de valores y de comportamientos que trae impreso en su alma ya que, "quien se casa con su pareja también tiene que casarse con la familia del otro" según Hellinger. Luego, en una negociación que involucre a los dos sistemas, se puede trabajar por la construcción de otro, superador de ambos, en un plano en el cual los cónyuges se sientan a gusto.
Una pareja implica entonces, dejar ir -de algún modo- a la familia de origen.
Uno de los motivos más frecuentes por el cual fracasan las parejas es por el intento -de uno o de ambos integrantes- de reeducar al otro según los valores de la propia familia, que son los que considera adecuados. Pero el aprecio necesario para que la relación sea fructífera implica reconocer que el otro tiene el mismo valor, aunque él (o ella) sea diferente. Sin embargo Hellinger , afirma que en una pareja se requiere algo más que "aprecio": es necesario el asentimiento del otro, es decir , su total aceptación de lo contrario, lo único que hacemos es soportarlo.
"La igualdad en la relación de pareja, que de manera fundamental se expresa en la consumación del amor se extiende a otros ámbitos vitales". Como toda relación, recibimos y damos moviéndonos en un arco entre lo positivo y lo negativo. Para que el amor en el vínculo de pareja aumente, es necesario devolver un poco más de lo positivo que se recibe y un poco menos de lo negativo.


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