viernes, 4 de mayo de 2012

El encuentro con la sombra III


Cuando tenemos vergüenza, cuando descubrimos que nuestra conducta está fuera de lugar, pero que la tapamos rápido porque produce amenaza a nuestra imagen.
Algunas no las registramos siquiera como fantasías asesinas, suicidas o envidias porque nos contactaría inmediatamente con nuestra oscuridad, esta represión es la negación.
No nos damos cuenta, de que no nos damos cuenta.
Aparece generalmente frente a la crisis, porque estamos frente a un cambio y nos replanteamos nuestros valores y creencias ya que ese cambio es romper nuestros límites conocidos.
La depresión también es una manifestación de nuestra sombra.
También suele aparecer en la mitad de la vida; la necesidad de encontrarnos con nuestra otra parte se posterga por infinitud de causas. Exceso de trabajo, distracciones de todo tipo, la toma de antidepresivos, las drogas, etc. También aparece como melancolía y nuestras enfermedades físicas son la expresiones más evidentes y llenas de significado de cuanto hemos negado nuestra sombra. Por eso el nuevo concepto de salud y calidad de vida nos exige resignificar todos estos símbolos y escuchar los mensajes del cuerpo y de nuestra psiquis.

La sombra colectiva:

Cuando leemos el diario, o prendemos la televisión vemos una cabal muestra de la sombra colectiva. La sombra colectiva es la maldad humana, y está impresa actualmente en todos los rincones de nuestra sociedad y hasta juega con nuestro dinero en las entidades financieras, sistemas judiciales, en la sed de poder de los políticos, conduce ejércitos invasores, trafica armas, envenena nuestros mares y alimentos y llena de pesticidas la tierra.
Esto no es un delirio de algún nuevo sistema místico; es nuestra realidad cotidiana, que nos lleva al fanatismo y a la criminalidad. Tenemos apetito más que nunca ahora por la totalidad que se manifiesta por el sofisticado engranaje de la comunicación global y por la hipocresía  generalizada.
Algunos individuos y grupos viven con una realidad socio-económica mejor que otros que terminan siendo objeto de la proyección grupal negativa de la sombra colectiva; como la caza de brujas, el racismo o el proceso de creación de enemigos. Para Estados Unidos, el comunismo de Rusia es el mal. Para los musulmanes, Estados Unidos es la representación de Satán. Para los nazis los judíos, para los monjes, las brujas están asociadas con el demonio, etc.
El poder hipnótico y la fuerza de esas emociones es evidente en las persecuciones raciales y religiosas.
La sombra en la historia tomó forma de monstruo a dragón, Frankestain o un extraterrestre, etc.
Cuando usamos el arte o los medios de comunicación para referirnos a alguien y convertirlo en diablo, incluida la propaganda política estamos intentando debilitarlo y tener poder sobre él.
La proyección se da también en el cine de terror o el cine violento porque nos permite liberar nuestros impulsos más perversos en un entorno seguro que ofrece un libro o una sala cinematográfica.
Los cuentos para niños, con la lucha del bien y del mal (hadas y demonios) y de esa manera, iniciamos a los niños en la sombra identificándolos con héroes y heroínas ; también en las novelas y en la música.
El cuento “Caperucita Roja” no permite a los niños afrontar el mal con lo que deberán tropezarse a lo largo de su vida. Cada familia, igual que cada sociedad tiene sus propios tabúes, su oscuridad.
La sombra familiar engloba todos los sentimientos y acciones que la familia considera amenazadoras para su propia imagen y las rechaza.
Para una familia cristiana, puede tratarse de una adicción a la bebida o casarse con alguien de otra religión.
El abuso sexual, el maltrato conyugal, el abuso infantil hoy es una epidemia de la sombra.
La sombra tiene su origen en la evolución misma del hombre, ya que nuestros ancestros animales, sobrevivieron gracias a sus uñas y dientes, y si bien nuestra bestia está enjaulada el mayor tiempo, está viva y al asecho.
Nuestra maldad es el resultado de reprimir nuestra agresividad.

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