jueves, 23 de enero de 2014

Tres preguntas sobre el amor y el alma enamorada.

"Lo único que puedes ofrecer a otro ser humano es tu propia forma de ser"
Ram Dass
"Amo de ti tu frustrada vocación de ángel"
Nemer Barud 

Existen muchas preguntas que uno puede hacerse sobre el amor, pero hay tres que inquietan de modo permanente. La primera, es casi una cuestión filosófica : ¿Qué es el amor?. La segunda es más psicológica: ¿A quien amamos cuando amamos?. Y la tercera, existencial : ¿Por qué si el amor nos hace sufrir tanto, seguimos insistiendo?.
Aunque no muy conscientemente el alma se enfrenta, de un modo u otro, a estos interrogantes y se da, a lo largo de su historia, algún tipo de respuestas, la mayoría de las cuales surgen delegadas por boca de otros. lo que papá y mamá nos enseñaron a creer. Los seres humanos tenemos que ser capases de aprender a hallar nuestras propias respuestas, liberarnos de creencias y mitos que nos limitan, que nos atrapan en una red, que nos condenan a no poder vivir los amores que la vida nos ofrece, porque la vida siempre proporciona, reiteradamente, a cada paso del camino de nuestro vivir, la posibilidad de hallar en una esquina, no un corcho para tapar nuestros agujeros, sino una esperanza para nuestra angustia, encarnada en alguien del cual nos enamoramos.
En este proceso de liberación de los muros que limitan nuestra experiencia amorosa, el primer paso consiste en reenfocar nuestra mirada sobre el amor y comenzar a ver nuestras relaciones no como un camino heroico que se debe transitar, sino como un recorrido alquímico que se nos ofrece para ser vivido. Es decir, sacudir de nuestra alma el circuito de la condena, la creencia de que un amor que no se sufre no vale y entregarnos al placer, al disfrute y al goce de una relación relajada, alegre y realista.
La adicción al sufrimiento, hoy tan frecuente en las relaciones humanas sigue una dirección contraria al amor y aunque alguien pueda hablar de un amor que lo hace sufrir y que le cuesta mucho esfuerzo equivoca la ruta y la tarea de su corazón.
Nos han vendido y hemos comprado, la idea de que el amor es como un bolero, de esos boleros de dolor, pena y desesperación. Pero el amor circula por otra dimensión: la conciencia se expande, el cuerpo vibra, la alegría ronda por nuestro diafragma, el corazón salta de júbilo y los pulmones respiran entusiasmo. La persona enamorada es como un solido árbol que se yergue florecido y frutado hacia el sol. Todo lo demás es una serie de mensajes aprendidos desde la infancia que alejan de la autentica experiencia de amor. El alma enamorada, es algo que hemos perdido y es por eso que el amor nos hace sufrir. Hay que recuperar el alma enamorada.

¿Qué es el amor?:

El amor es algo que nos falta y por eso lo buscamos. Aunque pueda decirse mucho sobre su naturaleza lo cierto es que el amor es una experiencia, pero una experiencia de búsqueda ineludible y misteriosa del alma. 
Como experiencia de búsqueda, el amor intenta que el hombre se descubra a sí mismo.
Hay que recordar que: " Para ser realmente capaz de amar, debes empezar por conocerte a ti mismo. Si no te conoces a ti mismo, ¿cómo puedes conocer el objeto de tu amor?.Para ser capaz de amar de amar verdaderamente, para ser capaz de amar totalmente, tienes que encontrar primero la totalidad en tu interior, porque el amor es una expresión de lo que uno es. El amor es una cualidad interna que brilla" (Gururaj Ananda Yogui)
Cada relación de amor, no deja de ser una oportunidad para que cada quen ensanche los horizontes de lo que sabe de sí mismo. Por eso el amor debe ser agradecido ya que, por una parte, aun en el dolor, el otro aparece siempre en nuestras vidas para hacernos ver algo de nosotros que debemos aprender y, por otra, es por medio del amor como el hombre descubre el sentido de su existencia ¿Cómo, entonces, no sentir gratitud hacia quien la vida nos propuso, en algún tramo de nuestra biografía , por lo que pueda habernos enseñado? La cuestión consiste en dejar de mirar lo que nos sucede desde nuestro ombligo y pensar en otros términos diferentes de los habituales, como por ejemplo, ¿Qué habré hecho yo para merecer este dolor?.
Como experiencia ineludible siempre acontece, porque es en el amor donde el alma cumple con su destino y descubre, como en un espejo, la clase de metal con que está forjada. De tal manera que, aunque se quiera evitar el encuentro amoroso, este acontece tantas veces como se haga necesario, ya que el amor no vive en el hombre, sino que el hombre mora en el amor. Así, el amor es un suceso que siempre nos implica y mientras que a través del deseo del cuerpo se nos revela, por medio del amor nuestra intimidad y nuestra sombra se tornan visibles. 
Cuando nos aman y nos desean se produce el milagro de reencontrar nuestro cuerpo cosido a nuestra alma, al punto de que cuando nos dejan de ama, es como si nos desvaneciéramos, como si dejáramos de ser visibles. El amor entrega densidad, ganas de vivir, corporalidad pero, también, es el motor que nos lleva hacia delante en el proceso de evolución, por eso la experiencia amorosa es necesaria y por eso el hombre habita en el amor, porque el amor no es un proyecto que pueda construirse sino un acaecer que debe ser vivido, no para que tenga sentido, sino para dar sentido a la vida. 
Como misterio, el amor nos habla de las razones que reúnen y separan a los seres humanos que no pueden explicarse sólo con transferencias e historias pasadas de errores o aciertos, porque el amor no es una cuestión de elegir bien, porque es el amor el que nos elige, de manera que la dimensión misteriosa del amor nos enfrenta al amor como una paradoja y aunque uno crea que algo nos era inmerecido, en realidad eso era lo que justamente nos hacia falta para aprender algo que teníamos que aprender. 
El corazón tiene razones que hace que el amor no sea una cuestión lógica, ni el anhelo de algo perfecto como meta de vida. El misterio del amor consiste en que lo que el amor en esencia desea es hacer experiencia, conectar el alma con la felicidad, la imaginación, la locura y las facticidades del hombre, probarlo todo para aprenderlo todo. El amor no busca ser estatutario, sino sólo ser vivido intensamente, y cuando lo ponemos en perspectiva el amor se da cuenta de que todo amor es una iniciación. Un paso de "algo a algo", un recorrido por los repliegues del alma, un descender al centro del ser, para buscar el centro del otro, a quien amamos, dentro de uno mismo.Este misterio iniciático que es el amor es un camino no heroico sino alquímico, no en busca de la perfección o la superación personal ascética y sufriente,  sino tras el cambio, la transmutación de cada cual en alguien más completo.
Esto implica que la experiencia amorosa es la experiencia de aceptar al otro tal cual es, renunciar a poseerlo, comprender que cada encuentro tiene el sentido de ser un aprendizaje y que en las relaciones cada cual tiene la posibilidad de hallar su destino. 
Que no te pierdo porque nunca fuiste mío, pero también, que no te extraño porque estás dentro de mi.
En suma, el amor siempre es oportunidad de vernos como en un espejo, ya que el otro de quien nos enamoramos nos enfrenta con el descubrir la madera de la que estamos hechos, porque, en todos los casos, los amores nunca son errores, sino siempre experiencia que nuestro ser necesitaba para evolucionar. 
 

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