domingo, 2 de septiembre de 2012

Guía Práctica para la realización de los sueños


Tú eres lo que es el profundo deseo que te impulsa.
Tal como es tu deseo, es tu voluntad.
Tal como es tu voluntad, son tus actos.
Tal como son tus actos, es tu destino.
                                      Brihadaranyaka Upanishad

La fuente de toda creación es la consciencia pura… La potencialidad pura que busca expresarse para pasar de lo inmanifiesto a lo manifiesto.
Y cuando nos damos cuenta, de que nuestro verdadero yo es la potencialidad pura, nos alineamos con el poder que lo expresa todo en el universo.

En el principio no había existencia ni inexistencia; todo este mundo era energía sin manifestarse…
El ser único respiraba, sin respiración, su propio poder.
Nada más existía… “
                                                                                Himno de la Creación, Rig Veda

Cuando descubrimos nuestra naturaleza esencial y sabemos quienes somos realmente, ese solo conocimiento encierra la capacidad de convertir en realidad todos nuestros sueños, porque somos la posibilidad eterna , el potencial inconmensurable de todo lo que fue, es y será.  
¿Cómo lo logro?
Es fácil, me pondré en contacto con el silencio, limitándome solo a ser, me sentare solo a meditar por lo menos 2 veces por día, durante 30 minutos aproximadamente por la mañana y 30 minutos por la noche.
Estaré en contacto con la naturaleza y trataré de ser testigo silencioso de la inteligencia que reside en cada cosa viviente , estando en silencio absoluto observando por ejemplo la puesta del sol o escuchando el ruido del mar o del río o sencillamente oliendo el aroma de una flor.
Practicaré el hábito de no juzgar, comenzaré mi día diciéndome: “hoy no juzgaré nada de lo que suceda” y durante todo el día me repetiré que no debo juzgar.

El universo opera por medio de un intercambio dinámico… dar y recibir son aspectos diferentes del flujo de la energía en el universo y si estamos dispuestos a dar aquello que buscamos mantendremos la abundancia del universo circulando en nuestra vida.

Nada es estático nuestro cuerpo esta en  intercambio dinámico y constante, nuestra mente mantiene una interacción dinámica con la mente del cosmos, nuestra energía es una expresión de la energía del cosmos.    

¿Cómo lo logro?
Llevaré un regalo a cualquier lugar a donde valla, y para cualquier persona con la que me encuentre, puede ser un elogio, una flor o una oración. Hoy daré algo a todas las personas con quien me encuentre para iniciar el proceso de poner en circulación la alegría, la riqueza y la prosperidad en mi vida y en la de los demás, y agradeceré todos los regalos que la vida me de, la luz del sol, el canto de los pájaros, las primeras nevadas del invierno; estaré abierto a recibir de los demás, sea un regalo material, dinero, un elogio, o una oración. Y me comprometeré a mantener en circulación esta abundancia dando y recibiendo cariño, afecto, aprecio y amor, y cada vez que me encuentre con alguien le desearé en silencio felicidad, alegría y bienestar.

miércoles, 29 de agosto de 2012

Polaridad y Unidad II

El que dice: Hermoso, esta creando: Feo. 

El que dice: Bien, esta creando: Mal. 
Resistir determina: No Resistir, 
Confuso determina: Simple, 
Alto determina: Bajo, 
Ruidoso determina: Silencioso, 
Determinando determina: Indeterminado, 
Ahora determina: Otrora. 
Así pues, el sabio actúa sin acción, 
Dice sin hablar. 
Lleva en si todas las cosas, 
En busca de la unidad. 
El produce, pero no posee, 
Perfecciona la vida, pero no reclama reconocimiento, 
Y porque nada reclama nunca sufre perdida 


Tao-T-King : Verso II 

Polaridad y Unidad:

Jesús les dijo :” Cuando de los dos hagáis uno y cuando hagáis lo de dentro como lo de fuera y lo de fuera como lo de dentro, y lo de arriba como lo de abajo y de lo masculino y lo femenino hagáis uno, para que lo masculino no sea masculino, ni lo femenino sea femenino, cuando hagáis ojos en vez de un ojo y una mano en vez de una mano y un pie, en vez de un pie y una imagen, en vez de una imagen, entonces entraréis en el reino.” 
Tomas. Evangelios Apócrifos, Capitulo 22 


Al decir Yo, el ser humano se separa de todo lo que percibe como ajeno al Yo: el Tú, y desde ese momento, el ser humano queda preso en la polaridad. Su Yo lo ata al mundo de los contrapuntos que no se cifran solo en el Yo y en el Tu, sino también en lo interno y lo externo, mujer y hombre, bien y mal, verdad y mentira, etc. El Ego del individuo le hace imposible percibir, reconocer o imaginar siquiera la unidad, o el todo en cualquier forma. La conciencia lo escinde todo en pareja de contrarios que nos plantean un conflicto porque nos obligan a diferenciar y a decidir. 
Nuestro entendimiento no hace otra cosa que desmenuzar la realidad en pedazos más y más pequeños (análisis), y diferenciar entre los pedazos (discernimiento). Por ello, se dice sí a una cosa y al mismo tiempo no a su contrario, pues es sabido que los contrarios se excluyen mutuamente. 
Pero con cada no, con cada exclusión incurrimos en una carencia y para estar Sano hay que estar completo. Tal vez se aprecie lo estrechamente ligado que está el tema enfermedad-salud con la polaridad. Pero aun podemos ser más categóricos: Enfermedad es polaridad, curación es superación de la polaridad. 
Mas allá de la polaridad en la que nos encontramos inmersos, está la unidad; el uno que todo lo abarca, en el que se aúnan los contrarios. Este ámbito del Ser se llama también: El Todo, porque todo lo abarca y nada puede existir fuera de esta unidad. 
En la unidad no hay cambio ni transformación, ni evolución, porque la unidad no está sometida al tiempo ni al espacio. La unidad del Todo está en reposo permanente, es el Ser puro sin forma ni actividad. 
Todas las manifestaciones positivas nacen de nuestro mundo dividido. Desde el punto de vista de nuestra consciencia bipolar la unidad se aparece como la nada. Los occidentales, especialmente, suelen reaccionar con desilusión cuando descubren que el estado de consciencia que persigue la filosofía budista, el Nirvana , suelen significar nada (textualmente, extinción). 
El Ego, desea tener siempre algo que se encuentre fuera de él y no le agrada la idea de tener que extinguirse para ser uno con el Todo. En la unidad Todo y nada se funden en uno, la nada renuncia a toda manifestación y límite, con esto se separa de la polaridad. El origen de todo ser es la nada (El Ain Soph de los Cabalistas, el Tao de los Chinos) es lo único que existe verdaderamente, sin principio ni fin por toda la eternidad. A esta unidad podemos referirnos pero no podemos imaginarla, es la antítesis de la polaridad y solo se concibe y incluso en cierta medida se experimenta por el ser humano, por medio de determinados ejercicios o técnicas de meditación que desarrolla la capacidad de unir por lo menos transitoriamente la polaridad de su conocimiento, pero esta unidad siempre se sustrae a una descripción oral o análisis filosófico porque nuestro pensamiento precisa la premisa de la polaridad. Sin polaridad, sin la división en sujeto y objeto, en reconocedor y reconocido, no es posible, porque en la unidad no hay reconocimiento, hay solo ser y en la unidad termina todo el afán, el querer y el empeño todo el movimiento porque ya no existe un exterior que anhelar. Es la vieja paradoja. Todos poseemos una consciencia del mundo polarizada pero es importante reconocer que lo polar no es el mundo sino el conocimiento que nuestra conciencia nos dá de él. Si observamos la Ley de Polaridad, un ejemplo es la respiración donde la inhalación y exhalación se alternan constantemente y rítmicamente. Es el ritmo básico de toda vida, lo mismo nos dice la física que afirma que todos los fenómenos pueden reducirse a oscilaciones, si se destruye el ritmo se destruye la vida, pues la vida es ritmo. El que se niega a exhalar, el aire no puede volver a inhalar, asique una depende de la otra, sin su polo opuesto no es posible, si quitamos uno, quitamos el otro. 
La polaridad es como una puerta que de un lado tiene escrita la palabra entrada y en la otra salida, pero siempre es la misma puerta y según el lado, porque nos acercamos vemos uno u otro aspecto, que luego contemplamos sucesivamente y creamos el concepto de tiempo. Detrás de la polaridad está la unidad, detrás del tiempo se haya la eternidad, eternidad que entendemos en el sentido metafísico de intemporalidad.  

lunes, 16 de julio de 2012

Pensamientos Metafísicos.


El alma se volvió una vez hacia la materia; se prendió de ella y ardiendo en deseos de experimentar los placeres corporales, ya no quiso separarse de ella. Así nació el mundo. Desde ese momento, el alma se olvidó de sí misma; olvido su morada primitiva, su centro verdadero, su existencia eterna… Pero Dios, que no quería abandonar al alma en su degradación con la materia, la doto de una inteligencia y de la facultad de percibir dones preciosos que debían recordarle su divino origen: El mundo espiritual”
                                                                   Doresse

 Ha llegado el momento de reconstruir los valores de la vida humana mirando hacia un camino de conciencia , de conocimiento Tenemos que aprender a sentir la alegría de conmovernos sin avergonzarnos.

 El camino que conduce al conocimiento de la verdad es el de la inteligencia del corazón.

 Detrás de la apariencia del mundo, hay una trama indivisible y poderosa que es la trama del espíritu de Dios.

 Detrás de cada ser humano hay un proyecto de evolución, un camino de aprendizaje sin fin.

 Lo único seguro y permanente es el cambio, la transformación.

 El hombre no es un cuerpo que posee alma, sino que es un alma que esta en un cuerpo.

 El despertar y la felicidad que buscamos se encuentran en una actitud interna positiva.

 Necesitamos conocer las leyes del universo para desbloquear el amor.

 Tener la consciencia abierta es auto responsabilizarse de la propia vida.

 El verdadero maestro es el Ego superior, Dios o Cristo interno, la parte trascendente de nuestra personalidad.


 Nuestros juicios criticistas, miedos, prejuicios, creencias y pensamientos negativos son los únicos limites de nuestro poder.

 De la naturaleza de nuestros pensamientos, depende la fortaleza de nuestro cuerpo, el vigor de nuestra mente y el éxito de nuestras acciones.

 Jamás podremos recobrar la salud pensando en la enfermedad, ni alcanzar la perfección hablando de imperfecciones, ni llegar a la armonía por medio de la discordia.
  
 Todo lo que disloca el orden o equilibrio conocido es un agente potencial de cambio, transformación.

 Por medio de la perturbación, se puede crear un nuevo orden, así como se necesita pasar por el caos antes de que surja la forma, por las tinieblas para que emerja la luz.

 Estar sano, es estar bien con uno mismo.

 Lo que realmente angustia es vivir sin luz en la mente.

 Para alcanzar la espiritualidad el camino es la disciplina.

 La verdad no es una cuestión de fe, “es”. “Brilla por si misma”, uno la ve, se da cuenta de ella en forma súbita.

 Llena tu mente de amor y difúndela a la humanidad, pues se cosecha lo que se siembra.

 La materia y el espíritu se complementan, ya que separados, actúa la primera como un ciego y el segundo como un inválido.

 La nueva humanidad, será construida por hombres libres, desapegados, conscientes, piadosos, seguros y jubilosos.

 El alma se purifica, y se eleva por la contemplación y el éxtasis.                                           
                                                          

viernes, 1 de junio de 2012

El lado oculto de la relación Madre – Hija


El lado más oculto y amargo de la relación madre –hija deriva de la creencia de que todo lo que poseen las hijas es por el esfuerzo de sus madres. De este modo, a la madre no le queda más remedio que terminar envidiando a su hija. ¡Qué desdichada y cruel ironía, envidiar a aquellas oportunidades que tanto se han esforzado en proporcionar a sus hijas!. Hay pocas emociones más difíciles de asumir que la envidia que siente una madre por su querida hija; por supuesto que las madres quieren lo mejor para sus hijas y por ellas son capases de sacrificarse ¿Qué podemos hacer por tanto, con la irritación que despierta el escucharlas hablar de la “nueva mujer” y con el resentimiento a veces imposible de encubrir que las embarga cuando las vemos organizar su futuro, cuántos hijos tendrán, cuantas veces darán la vuelta al mundo, 
como llegaran a ser pintoras, o irán de compras a las rebajas de la tienda de la esquina?¿Conviene entonces reprimir una amarga sonrisa, esbozar una mirada con descendiente o simplemente asentir  con la cabeza?.
En general, la mujer de hoy son mujeres que suelen haber elegido su propia vida, recibieron una educación esmerada e iniciaron incluso una carrera universitaria a la que terminaron renunciando a regañadientes como parte del precio que exige la maternidad. Son mujeres, que sienten envidia y resentimiento hacia sus propias hijas y que también se da cuando se intenta combinar la maternidad con la vida profesional, el problema radica en las múltiples decisiones que generan gran cantidad de incertidumbre, angustia y rabia, que deben tomar cotidianamente. ¿Permitiremos que el niño vea televisión un rato mas para poder seguir dibujando o pintando?¿Prepararemos espinacas congeladas (que no necesitan ser lavadas ) para poder disponer de diez minutos extras para la contemplación o la meditación?¿ Dejaremos a los niños una o dos horas más en la guardería  para poder asistir a ese cursillo que tanto nos interesa? A veces tomamos una decisión, a veces otra contraria. Por más esfuerzos que hicieran nuestras madres por disimularlo cuando éramos pequeños nos dábamos perfecta cuenta de sus enojos. La escuchábamos repetir una y otra vez que la aspiración más noble de una mujer es la de sacrificarse por su familia, para oír acto seguido que ella no estaba haciendo ningún sacrificio. La vimos malgastar días enteros en preparar alguna comida que aprendió de su abuela y como buscaba nuestros rostros para justificar sus esfuerzos. Vimos como nuestra madre iba y venia inquietante una y otra vez entre la sección de la comida congelada y las verduras frescas del supermercado y como la recordamos tomando con expresión desencajada la espinaca congelada mientras nos explicaba que no ocurría nada malo si por una vez cenábamos comida congelada . Los niños también disciernen y se dan cuenta de que su madre no siente sin más sus obligaciones, sienten la amargura y la resignación con la que asumen su maternidad y como cuenta la envidia que las embarga cuando la hija toma sus propias decisiones y sus intentos larvados de boicotear su desarrollo y advierte claramente la amarga decepción que la atormenta por su propia ambigüedad. Es inevitable que las hijas que hayan crecido en tal atmósfera de ambigüedad tengan dificultades para su propia vida y deban terminar enfrentándose a la terrible contradicción interna de creer que su madre fue feliz a pesar de sus sacrificios. La hija intenta entonces, ocultar desesperadamente su propia angustia  y falta de afecto tratando de convencerse de que no tiene el menor motivo para sentirlos. Y aunque lo niegue, hasta que los problemas que enturbian la relación con su madre no surjan a la luz del día (rabia por haber traicionado su potencial evolutivo femenino) les será imposible separarse de ella y asumir su propia vida. La hija se encuentra atrapada en una situación de la que no podrá escapar hasta que no desenrede el complejo vínculo que mantiene inmovilizadas su energía y ambiciones. Superar a la madre no solo es hacer lo que ella no hizo, sino constatar que no lo hizo por una decisión personal. Si la necesidad económica o la creencia en el destino inevitable de la mujer moldeo la vida de su madre hubiera querido encontrar en la maternidad un sostén para superar su descontento e infortunio. Pero si la madre decidió sacrificarse, en aras del bienestar de su hija pero igual se siente insegura por su decisión y suspira por otra vida, si después de tener hijos empezó a dudar de que no existieran otras formas posibles de satisfacción y plenitud personal, si la envidia, el resentimiento y la añoranza emponzoñan su vida, es muy posible que la hija se vea afectada por esa necesidad de superar a su madre que es la causa fundamental de acuerdo a ciertas investigaciones de todos los desordenes alimenticios. Cuando la madre no puede seguir eclipsando su personalidad y vivir vicariamente a través de su hija, esta última se verá compelida a tratar de superar a su madre y decidirá entre dos alternativas igualmente inaceptables, ya que si se abre a la vida, puede despertar envidia y resentimiento de la madre y si no, lo hace le recordará sus propios errores y carencias. ¿A quién le pasa esto?¿A la madre herida que una vez fue hija? ¿ O la hija enojada que quizás un día sea madre y termine convirtiéndose en el blanco de los reproches de su propia hija? Debemos superar nuestra tendencia de culpar a los demás y tomar consciencia de la angustia, la frustración y abandono que en ocasiones nos embarga a las hijas de mujeres en crisis. Cuando hayamos tomado conciencia de la rabia que sentimos hacia nuestra madre deberemos aprender a ubicar este problema en su contexto social, sacando a la figura de la madre del entorno domestico concreto y ubicándola en el momento histórico en que dio luz a su hija. La mayor parte de las mujeres mantiene oculta su crisis en el seno de su hogar y siguen intentando inútilmente sacrificarse a sí mismas en aras del matrimonio y la maternidad. Sin embargo, tan pronto como salen del entorno familiar e intentan aprovechar las oportunidades que le ofrece nuestra época, la crisis termina por salir a la superficie, una mujer de cualquier edad se convierte en una madre moderna, si oculta su crisis cuando ya no puede seguir haciéndolo. Pero en el mismo momento en que pretende desarrollar su propia vida, esa mujer se convierte en una hija con un problema alimenticio y debe detenerse para reflexionar sobre la vida de su madre. Los desordenes alimenticios, solo pueden resolverse en un contexto cultural amplio que nos permita desahogar la rabia por la forma en que hemos sido educadas y que incluya también el derecho de nuestras madres, y también de nuestras hijas a expresar su propia impotencia, entonces el odio no se dirigirá hacia la madre sino hacia un sistema social injusto que reprime de continuo a la mujer. Y solo de ese modo, podremos ser capases de liberarnos del estancamiento autodestructivo obsesivo y llegar a tomar consciencia de que los desordenes alimenticios constituyen un acto profundamente político. Generaciones enteras de mujeres, han sido llevadas al sentimiento de culpa, mujeres que no han podido ser autenticas madres porque sus legítimos sueños y ambiciones jamás fueron reconocidos, de madres que se sienten fracasadas y que no pueden perdonarse por ello, de hijas que se culpan a sí mismas por necesitar más de lo que sus madres fueron capases de proporcionarles y que advirtieron en su total magnitud la crisis de su madre y que no pueden sentir rabia por ella porque saben cuánto las necesitan.

¿Cómo pueden entonces las hijas expresar su propia culpabilidad? ¿Como reconocer la culpabilidad expresada en forma disfrazada bajo la apariencia de un síntoma? Hoy en día sabemos, que nuestras hijas agreden a su propio cuerpo, hemos observado en la forma en que se torturan con estrictos regímenes alimenticios convirtiendo su cuerpo en un enemigo pero este ataque contra el cuerpo femenino es en realidad una amarga hostilidad contra la madre , porque los rasgos de cualquier desorden alimenticio expresan culpabilidad y angustia que no podemos manifestar ¿No será esto que las lleva a agredir el cuerpo femenino que comparte con su madre? Y que en un extraordinario acto de sustitución simbólica, dirige la rabia que siente contra su madre hacia su propio cuerpo tan similar a aquel otro que la alimentó, y a través del cual aprendió a conocer a su madre en los primeros años de existencia.

El problema en realidad es la culpa y la angustia que terminan deteniendo el desarrollo de la hija, de este modo la mujer moderna, quiere seguir desarrollándose y para eso deberá resolver la paradoja de querer controlar la rabia, ansiedad y pérdida que implica distanciarse de su madre, destruyendo su propio cuerpo.

viernes, 4 de mayo de 2012

El encuentro con la sombra IIII


Conócete a ti mismo:

“Esa cosa oscura que reconozco mía”
                                                                                     • William Shakespeare

“Pero hay un misterio que no comprendo: Sin ese impulso de ostredad , diría incluso que de maldad, sin esa terrible energía que se oculta detrás de la salud, la sensatez y el sentido, nada funciona ni puede funcionar. Te digo que la bondad, lo que nuestro yo vigílico cotidiano denomina bondad, lo normal, lo decente, no son nada sin ese poder oculto que mana ininterrumpidamente de nuestro lado mas sombrío."
• Doris Lessing

“Yo creo que la sombra del hombre, radica en su propia vanidad”
• Friedrich Nietzsche

En la antigüedad los seres humanos, conocían las diversas dimensiones de la sombra, la personal, la colectiva, la familiar y la biológica. En los dinteles de piedra del hoy derruido templo de Apolo en Delfos, construido sobre una de las laderas del monte Parnaso, los sacerdotes grabaron dos inscripciones, dos preceptos que son muy familiares y que siguen conservando en la actualidad todo su sentido, el primero “Conócete a ti mismo” los sacerdotes del Dios de la luz aconsejaban algo que nos incumbe muy directamente: conócelo todo sobre ti mismo, lo cual podría traducirse como conoce especialmente tu lado oscuro.
Somos herederos directos de la mentalidad griega, pero preferimos ignorar a la sombra, ese elemento que perturba nuestra personalidad. La religión griega que comprendía perfectamente este problema reconocía y respetaba el lado oscuro de la vida y celebraba anualmente las famosas bacanales, orgías en las que se honraba a Dionisios, el dios de la naturaleza, entre los seres humanos.
Hoy en día, Dionisios, perdura entre nosotros en la forma degradada de Satán, el diablo, la personificación del mal, que ha dejado de ser un dios a quien le debemos respeto y tributo para convertirse en una criatura con pesuñas desterrada al mundo de los ángeles caídos.
Los psicólogos transpersonales, reconocen las relaciones existentes entre el diablo y nuestra sombra personal, afirmando: “En la actualidad el principio de individuación esta ligado al elemento diabólico ya que este representa una separación de lo divino en el ceno de la totalidad de la naturaleza. De este modo, los elementos perturbadores como los afectos, el impulso autónomo hacia el poder y cuestiones similares constituyen factores diabólicos que perturban la unidad de nuestra personalidad”.

Nada de exceso:

La segunda inscripción cincelada en Delfos, “nada de exceso” todavía es mas pertinente a nuestro caso, se trata de una máxima por la que solo puede regirse quien conoce a fondo su lujuria, su orgullo, su rabia, su gula, todos sus vicios en definitiva, ya que solo quien a comprendido y aceptado sus propios limites, puede decidir, ordenar y humanizar sus acciones.
Vivimos en una época de desbordes: demasiada gente, demasiados crímenes, demasiada explotación, demasiada polución y demasiadas armas nucleares. Todos reconocemos y censuramos estos abusos, pero al mismo tiempo nos sentimos incapaces de solucionarlos ¿Pero qué es en realidad lo que podemos hacer con todo esto?
La mayor parte de las personas, destierran las cualidades inaceptables e inmoderadas a la sombra inconciente o la expresan en sus conductas mas oscuras, pero los excesos no desaparecen, sino que terminan transformándose en síntomas tales como sentimientos y acciones profundamente negativas, los sufrimientos neuróticos, las enfermedades psicosomáticas, las depresiones y el abuso de drogas por ejemplo; el hecho es que cuando sentimos un deseo muy intenso y lo relegamos a la sombra, opera desde ahí sin tener en cuenta a los demás; cuando estamos muy hambrientos y rechazamos ese impulso terminamos atormentando a nuestro cuerpo comiendo y bebiendo en exceso, cuando sentimos una aspiración elevada y la desterramos a la sombra nos condenamos a la búsqueda de gratificaciones sustitutorias, instantáneas o nos entregamos a actividades hedonistas tales como el abuso de alcohol o drogas. La lista podría ser interminable, pero lo cierto es que podemos observar por todos lados los excesos del crecimiento desmesurado de la sombra:

El narcisismo generalizado, la explotación personal, la manipulación de los demás y el abuso de mujeres y niños, evidencia al deseo de controlar las dimensiones innatamente incontrolables de nuestra propia vida.
La obsesión por la salud, las dietas, los medicamentos y la longevidad a cualquier precio, testimonia nuestro permanente miedo a la muerte.
La amoralidad de la ciencia y la estrechísima colaboración existente entre el mundo de los negocios y la tecnología pone en evidencia nuestro deseo incontrolado de aumentar nuestro conocimiento y nuestro dominio sobre la naturaleza.
El interés desmesurado en la maximización de los beneficios y el progreso que se evidencian en el crecimiento ultranza del mercantilismo.
El papel distorsionado y codependiente de quienes se dedican a las profesiones de ayuda y la codicia de médicos y empresas farmacéuticas que se manifiestan en la compulsión a ayudar y a curar a los demás.

A esto se refería Jung, cuando decía: “hemos olvidado ingenuamente que bajo el mundo de la razón, descansa otro mundo. Ignoro lo que la humanidad deberá soportar, todavía antes de que se atreva a admitirlo”